PROCLAMACION DE EUGENIO GARCÍA-POZUELO MANZANEQUE, COMO HERMANO MAYOR HONORARIO DE LA MUY ILUSTRE, FERVOROSA Y ANTIGUA COFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE JESÚS DEL PERDÓN Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA.

Como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, nos urge contar con referentes, con personas en las que mirarse y encontrar, cual espejo, una vida de servicio y entrega desinteresada al servicio de esta sociedad nuestra, tan dolida y afectada por las malas noticias que aparecen y que, casi siempre nos llevan al vil metal, al interés, a la codicia, a la envidia, al ser, al tener, al gozar, aún a costa de perder la dignidad y el respeto hacia nosotros mismos.

El domingo, 3 de septiembre, después de un “sábado en la Gloria”, muy cerca de ella y, tras el Pregón de nuestras Fiestas Patronales 2017, la mantenedora, llamó al escenario a cinco personas, a las que se quiere y respeta en nuestra Hermandad. Comentaba después Eugenio, que le enorgullecía ver a tres hermanos mayores de Nuestro Padre Jesús del Perdón, juntos, quizás por primera vez. Tres generaciones trabajando y velando para que el nombre de Manzanares sea un poquito mayor por medio de su Patrono. Para que el nombre de María, bajo las advocaciones de Esperanza y Misericordia, no deje de sonar y nos lleve a caer en la cuenta de que nuestra Madre Inmaculada, es la Llena de Gracia, la Santísima Virgen de Altagracia (cuánto gozo ese día 2, en la Plaza del Gran Teatro, al conseguir verlos juntos).

Ellos eran: Eugenio, Agustín, Rafael-Ángel, María-Dolores y Óscar, o lo que es lo mismo, las cinco generaciones que seguirán haciendo grande la Hermandad icono de Manzanares, porque icono es nuestro Patrón.

Tras la lectura del acta de concesión a Eugenio de la merecida distinción de Hermano Mayor Honorario, por parte de Oscar Parada Maroto, quien destacó como principal mérito “su profundo amor y devoción por Nuestro Padre Jesús del Perdón”, vino la imposición de la medalla dorada y la entrega del pergamino enmarcado, a Eugenio García-Pozuelo Manzaneque, el segundo hermano mayor honorario que le queda vivo a la Hermandad, todo un referente y, ya todas las palabras las pronunció él, porque los allí presentes queríamos escucharlo, aplaudirlo y manifestarle nuestro cariño, porque se merece… Eso y más.

Eugenio, estaba muy emocionado, pero, siempre saca fuerzas para darnos una lección de agradecimiento, “a los menos jóvenes que él” y habló con palabras cabales:

“Buenas noches a todos. Gracias hermano Oscar, por tus palabras. No me iría satisfecho esta noche, si no recordara a todas las personas, familiares y hermanos de la Hermandad, que han hecho posible que se me otorgue este gran honor. En primer lugar, a mis padres, que me hicieron hermano de Jesús. Después, mi esposa, que siempre ha estado a mi lado, ayudándome. Luego a mis hijas y mis nietas que continúan apoyándome y cuidándome. A tantos hermanos que me ayudaron y alentaron en esos veintiocho años en que fui Hermano Mayor de Jesús del Perdón. Algunos de ellos ya están a su lado. Gracias al pueblo de Manzanares, porque sin vuestro apoyo y vuestra limosna, no hubiésemos podido hacer nada. Gracias a la Junta de Gobierno actual de Nuestro Padre Jesús del Perdón, por el cariño, amor y respeto que me tienen y me dejan siempre estar junto a ellos.”

“Pido a Nuestro Padre Jesús del Perdón y a nuestra Virgen Santísima de la Esperanza, que en nuestros hogares y en nuestras familias, nos den siempre la paz y el amor que necesitamos”. “Muchas gracias a todos”.