Cultos

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 1º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 2º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 3º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 4º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 5º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 6º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 7º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 8º

Novena a Nuestro Padre Jesús del Perdón Día 9º

Novenario a Nuestro Padre Jesús del Perdón 2020

NOVENARIO A NUESTRO PADRE JESÚS DEL PERDÓN 2.020

Podría ser que, cuando pase el tiempo, la memoria, que suele ser selectiva y flaca, nos traiga el recuerdo de un novenario en tiempos de pandemia, con mascarilla, restricción de aforo en el templo, televisada a todos en directo, predicada por nuestro flamante párroco, don Benito Huertas Sánchez y un montón de detalles más, que posiblemente ahora se nos escapan.

Pero… cuando nos pregunten, cómo fue y de qué trató esa predicación, posiblemente, no alcancemos a recordar que la columna vertebral de la predicación giró en torno a la liturgia de cada día, en su primera parte y, una segunda parte, en la que se fueron desgranando los nueve versos en que el predicador dividió el Padrenuestro, esa oración que casi traemos aprendida, no así interiorizada, cuando venimos al mundo.

Nosotros os dejamos aquí un pequeño resumen escrito y el audio de cada una de las predicaciones y la de la función solemne del 14 de septiembre.

PRIMER DÍA – Abba

Resaltó lo especiales y limitadas de las Novenas de este año, pero no menos importante, porque siguen siendo un encuentro especial con el Señor.

Saludó especialmente, a través de la televisión, a los mayores, a los impedidos, a los enfermos, a los que están solos, a los que están tristes. Jesús el Señor los bendice y pedimos al Señor por ellos…

La homilía fue sobre los textos litúrgicos del día y la otra sobre unas catequesis del Papa, sobre el Padrenuestro, la oración tan bonita y tan especial que nos enseñó Jesús.

La primera palabra cuando rezamos el Padrenuestro, es “Padre” “Abbá”, porque el cristiano ya no considera a Dios como un tirano al que hay que hay que temer. Nuestra confianza florece después de conocer y escuchar a Jesús. Puede hablar al Creador, llamándole padre en arameo. Es una de las palabras auténticas de Jesús. Es una palabra íntima y familiar, pero Jesús, cuando nos enseña a rezar, lo primero que nos dice es, que llamemos a Dios, Padre. Dios te busca y te ama, aunque te hayas olvidado de Él.

Para un cristiano, rezar es simplemente decir Padre “Abbá”. Él no os ocultará su rostro, no se encerrará en el silencio. Él os contestará.

SEGUNDO DÍA – Padre nuestro

Vivimos en un mundo individualista. Cada uno va a lo suyo. Dios pregunta a Caín por su hermano y, él contesta: “Soy yo acaso su guardián”. Solemos decir: “Ese no es mi problema” “Cada uno que se apañe como pueda”.

Sin embargo, cada día somos más sensibles hacia los animales, y está bien. Pero quizás vamos menguando en cuanto a la sensibilidad por las personas. Nos dan mucha lástima los animales y no tanto las personas. Solemos pasar olímpicamente del que está en la cuneta.

Somos eslabones de una misma cadena. No caminamos solos. No es una carrera para llegar el primero, no podemos pasar del que va por mal camino. La corrección fraterna es la actitud de Jesús. La preocupación y ocupación por el otro. Un signo de amor.

La plenitud de la voluntad de Dios es el amor. Es la ley fundamental. Ama y haz lo que quieras, decía san Agustín. Es en grupo como nos dirigimos al Padre.

Padre nuestro. Padre de todos nosotros. Aunque nuestra oración sea personal e íntima, el cristiano no deja el mundo fuera, al margen de su oración, sino que lleva a las personas en el corazón.

En la oración del Padrenuestro, falta una palabra y es el YO. Toda la segunda parte de la oración es el NOSOTROS. Pan para todos, perdón para todos. Se reza con el TU y con el NOSOTROS. No hay lugar para el individualismo en el Padrenuestro. Hemos de ser compasivos.

No es PADRE MÍO, sino PADRE NUESTRO.

TERCER DÍA – Que estás en el cielo

Cuando hablamos de Dios como padre, pensamos en nuestros padres, que nos han amado, que han dado su vida por nosotros, pero, ninguno de nosotros ha tenido unos padres perfectos, ni tampoco lo seremos nosotros, como padres. Nuestro amor es imperfecto, como nube mañanera, como rocío matinal que pasa. Como humanos, solemos amar de manera débil e intermitente. Pero hay un amor perfecto: el del Padre Nuestro que está en el cielo. Aunque no hubiera tenido unos padres que me amaran, Dios me ama, nos ama con un amor constante. Dios se hace un tatuaje en su mano con nuestro rostro. Con mi cara, con la tuya. Nos tiene en sus manos y no puede borrarse ese tatuaje, como símbolo de un amor tan grande y tan fuerte.

La frase: “Padre que estás en el cielo”, no quiere expresar lejanía ni distancia, sino calidad del amor de Dios, algo que está por encima del amor humano. Entre el amor de Dios y el amor humano, hay una diferencia radical: el amor de Dios es total, al alcance de la mano, porque Él está con nosotros.

No estamos solos. Somos hijos amadísimos de Dios y no hay nada en la vida que pueda extinguir su amor apasionado por nosotros.

CUARTO DÍA – Santificado sea tu nombre

Coincide con el cumpleaños de la Virgen y a Jesús le gusta que tengamos presente a su Madre. Dios cuenta con ella y le confía sus planes de acercarse lo más posible al ser humano, para estar más cerca de él. Y le confía la misión de vida, para que se identifique con la salvación y sea su compromiso y su vida y, ella acepta sin pensar en todo que significa decirle sí a Dios.

Nos cuesta entender la vida como una vocación, como llamada de Dios que cuenta con nosotros para llevar a cabo su mensaje de salvación. María debe ser una referencia para nosotros y preguntar a Dios ¿Qué quieres de mí? ¿Qué planes tienes para mi vida? Nos cuesta ser fieles a la vocación, a decir sí a lo que Dios quiere de nosotros. Buscamos nuestro bienestar. Parece que nos escondemos de Dios y le regateamos la respuesta.

Santificado sea tu nombre es la primera de las siete peticiones del Padrenuestro. En las tres primeras nos hace entrar en sus deseos dirigidos al Padre. En las cuatro siguientes, es Él quien entra en nosotros.

Toda oración cristiana tiene que estar hecha de contemplación de Dios, de su misterio, de su belleza, de su bondad y, por otro lado, de sincera y valiente petición de lo que necesitamos para vivir bien, con bondad, haciéndolo sin mucha palabrería. Dios es, como una de esas madres a las que les basta una mirada, para entenderlo todo de sus hijos.

En esta petición, se nota la admiración de Jesús por la belleza y la grandeza del Padre y el deseo de que todos los corazones los reconozcan y lo amen y santifiquemos su nombre en nuestras familias, en nuestra comunidad, en el mundo entero.

Dios es santo, pero si nosotros no somos santos, si nuestra vida no está santificada, hay una gran incoherencia. La santidad de Dios debe reflejarse en nuestra vida.

QUINTO DÍA – Venga a nosotros tu reino

Día de las bienaventuranzas de san Mateo, con sus correspondientes malaventuranzas o maldiciones, el mensaje del Señor para pobres y ricos y, en este seguimiento del Padrenuestro, correspondía este “venga a nosotros Tu Reino”.

Jesús inició su predicación anunciando “el Reino de los Cielos está cerca, convertíos y creed en la buena noticia”. Fue un anuncio feliz, que trae la noticia de la salvación. Dios nos ama, el Padre nos ama. Está a nuestro lado y quiere que vayamos por el camino de la santidad. Los signos de este Reino, son muchos y muy positivos. Jesús ha venido y está entre nosotros el Reino de Dios, pero no está consumado, porque todavía existe el mal y el pecado, la injusticia y el sufrimiento. Su victoria aún no se ha realizado por completo en nosotros. Por eso, seguimos pidiendo: “Venga a nosotros tu Reino”. Es igual que decirle: “Padre, te necesitamos”.

El Reino de Dios es como Jesús: sencillo, humilde, pobre, dando la vida, sembrando el bien y la verdad. Es un regalo. Una gracia de Dios.

Trabajemos por el Reino de Dios, de la vida, de la justicia, de la paz. VEN SEÑOR JESÚS.

SEXTO DÍA – Hágase tu voluntad.

En esa continuación de las bienaventuranzas, tocaba hoy el tema del amor a los enemigos, algo que nos viene a indicar que no somos santos, que es muy difícil el seguimiento de Cristo, pero este es el camino del cristiano y, en la continuidad del Padre Nuestro, se preguntó sobre cuál es la voluntad de Dios, que no es sino buscar y salvar lo que está perdido.

Cuando nosotros rezamos, pedimos que se cumpla su plan universal de salvación, porque Dios me busca porque me ama. ¡Cuánto amor hay en la búsqueda! Pero ¿en qué pensamos, cada vez que le decimos “hágase tu voluntad”?

La voluntad de Dios, va a favor nuestro, es positiva para el mundo. A lo largo de la Historia, quizás hemos visto a Dios como el que no concede segundas oportunidades, siendo que su voluntad es totalmente positiva. Porque Él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. Dios nos busca y nos atrae, para darnos su salvación y su amor. Para decirnos “te quiero”, estoy y camino contigo. Soy tu luz y tu fuerza para el camino. Te hago mi hijo para siempre.

No somos siervos, somos hijos amados de Dios. Su voluntad para nosotros, es la de un Padre, de una madre.

SEPTIMO DÍA – Danos nuestro pan de cada día

Con esta frase, accedemos a la segunda parte del Padrenuestro. En cuatro momentos, presentamos al Padre nuestras necesidades. Ésta, se parece mucho a la petición de un mendigo, porque no somos criaturas autosuficientes y necesitamos el alimento de cada día, Jesús no pide invocaciones rebuscadas o refinadas, sino cosas de la existencia humana, de los problemas concretos y cotidianos. Todo se puede convertir en oración y el Padrenuestro es una oración de la vida.

Jesús nos enseña a pedir al Padre el pan de cada día, en unión de tanta gente para quien esta oración es un grito. Imaginemos el rezo de esta oración sin ese asidero cómodo de la capacidad de comprar todo lo que queremos. Desde la indigencia, desde la precariedad de una habitación y con una falta total de recursos económicos. Quizás lo rezáramos de otra forma y con otra fuerza.

Padre, haz que tengamos hoy el pan necesario, para nosotros y para todos, entendiendo el pan, además, como agua, medicina, casa, trabajo… Pan nuestro, no pan mío. Porque hemos de pedirlo, no solo para nosotros, sino para toda la fraternidad humana. Si no lo rezamos así, esta oración dejará de ser cristiana y no tendrá sentido. Si el pan que Él nos da, nos lo robamos unos a otros, cómo podemos llamarnos hijos suyos. El amor de Dios, no puede soportar el egoísmo de no compartir el pan.

Los alimentos, no son propiedad privada, son providencia que hemos de compartir con la gracia de Dios. El verdadero milagro de Jesús al multiplicar los panes y los peces, no fue multiplicarlos, sino compartirlos.

OCTAVO DÍA – Perdona nuestras ofensas.

Necesitamos, también, el perdón de cada día. Cuando rezamos, pedimos a Dios que perdone nuestros pecados, todo el mal que hacemos. La peor actitud del cristiano sería la de la soberbia de pensar que siempre tenemos las cuentas en orden con Dios, que todo lo hacemos bien, porque nadie es perfecto.

Si no experimentamos la gracia del perdón, amaremos poco y ese será nuestro pecado. Recibimos el amor y el perdón, de Dios, somos dependientes de Él. Y porque lo recibimos todo de Él, somos sus deudores.

Dios lo perdona todo y siempre. Pero quienes hemos recibido tanto, hemos de aprender a dar mucho y amar mucho. Pensemos si somos capaces de perdonar y, si no es así, habrá que pedirlo insistentemente.

NOVENO DÍA – No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Deseamos que el gran proyecto de Dios se cumpla entre nosotros y no seamos un impedimento para ello, que no queramos ser como dioses y organicemos el mundo a nuestro antojo. Queremos ser discípulos, seguidores y colaborar en la misión que el Señor nos da a cada uno y a toda la Iglesia. Pero a veces, la tentación y el mal nos impiden ser fieles.

Entramos en el terreno de nuestra libertad y de las trampas de la vida o del Maligno. Nuestras tentaciones de cara al tener, al poder y al placer, nuestros diosecillos o becerros de oro, a los que queremos adorar, echando a Dios de nuestras vidas.

Dios no es el protagonista de nuestras tentaciones, no nos las manda ni nos pone trampas, no nos pone a prueba. Y cuando el mal aparece en la vida del hombre, lucha contra él, a su lado. Nuestro Dios es el Dios con nosotros. A favor nuestro. Dios vela por nosotros en los momentos más dolorosos o más angustiosos. Siempre está cerca, porque es nuestro padre, Padre nuestro. Un padre que nunca abandona a sus hijos.

Somos capaces de muchas cosas buenas, pero podemos caer en grandes tentaciones, es el mal causado por nosotros, que no sabemos cómo ni de dónde nos llega. Por eso, el primer saludo del Resucitado es paz a vosotros, a vuestras almas, a vuestros corazones.

Él nos da el perdón y la paz. Nosotros le pedimos “líbranos del mal”. Esta es nuestra esperanza, la fuerza que nos da Jesús resucitado, que está en medio de nosotros.

Décimo día – LA CRUZ Y LA EXALTACIÓN

Llama la atención este contrasentido, porque no casan. Nosotros estamos acostumbrados a las cruces bonitas, pero si cayéramos en la cuenta de las cruces de verdad, no podríamos exaltarla.

No siempre es fácil entender la cruz. Solo con la contemplación se puede avanzar en este misterio de amor, echándole tiempo junto al Señor. Jesús al explicárselo a Nicodemo, usa los verbos subir y bajar. Jesús bajó del cielo y se humillo, por amor, para subirnos a nosotros y por eso Dios lo exaltó y lo hizo subir. Ese es el misterio de la Cruz.

Las tentaciones a evitar: La de un Cristo sin cruz, hacer de Él un maestro espiritual, que te lleva por la vida tranquilo. La otra es la Cruz sin Cristo, permanecer abajo hundidos con el peso del pecado, la enfermedad o el dolor. Con la cruz, pero sin esperanza. Sería como una tragedia griega sin solución.

La Cruz es un misterio de amor, fiel, noble. Luego con el corazón y la mente, con todo el cuerpo, comprenderemos algo. Celebramos a Cristo, como Nuestro Padre Jesús del Perdón y en él celebramos nuestra historia, nuestras tradiciones, nuestra identidad. En torno a él nos unimos como pueblo, como comunidad.

No por guardar una tradición o por rutina, sino porque es un bien para nuestro pueblo, al que aporta los valores de Cristo, la Hermandad, también, está obligada a conservar y difundir todo lo que Cristo es capaz de aportarnos, configurados e injertados en Él, con la coherencia de una vida evangélica, como discípulos y seguidores suyos. No le seguimos con las ideas, sino con nuestras vidas. El encuentro con Jesús, nos conviene, nos convierte, nos fortalece y nos envía.

 

Novenario a Nuestro Padre Jesús del Perdón 2019

Merece la pena, un año más, dejarlo ahí, en el apartado que tenemos en nuestra web de Hermandad, para que volvamos sobre él unas cuantas veces. Merece la pena, porque no se puede decir más en tan poco tiempo y, eso es una agradable novedad. Pero es que, además, lo que nos regaló don José-Felipe Fernández López, fue como esos alimentos concentrados, que tienen toda la sustancia en una pequeña píldora. Conciso, constante, importante, brillante y con enjundia. Los allí reunidos, cuando llegaba el final de cada día, con una duración de no más de quince minutos cada predicación, quedábamos pidiendo más y, eso es lo importante, que no se pierda la atención, porque es una forma excelente de asimilar lo que se escucha. Pensamos que acertó plenamente y la Hermandad se lo agradece sinceramente.

Los ocho primeros días, el predicador, se fijó como punto de partida, sobre una parte de la imagen, de la “anatomía” de Nuestro Padre Jesús del Perdón y así fue desgranando sus observaciones y meditaciones sobre:

DIA 1º.- LAS MANOS DE JESÚS: Manos generadoras de vida a imagen de Dios Padre, que han creado todo lo que somos y tenemos, portadoras de salvación, sanadoras, siempre ofreciendo perdón y misericordia, siempre acariciando el rostro del ser humano. Son manos humanas, que Dios se ha hecho como las nuestras. Saben de vida, porque Dios es como nosotros. Y nuestras manos: ¿cuidan la Creación o la destruyen? ¿generan vida y salvación a nuestro alrededor? ¿ofertan reconciliación y encuentro? Dios tiene, ahora, nuestras manos para todo ello. Jesús, quiere que agarremos las redes y anunciemos con nuestras vidas el Evangelio.

DIA 2º.- LA CABEZA DE JESÚS: En el Antiguo Testamento, el vocablo cabeza, se utiliza para remarcar el liderazgo de las personas, al frente del pueblo de Dios: Abraham, Jacob, José, Moisés, todos son ungidos profetas, reyes, jueces… La cabeza es el lugar del pensamiento y el raciocinio, del corazón y el sentimiento.

Cristo es el gran líder para los cristianos. La cabeza de la Iglesia que ha venido a servirnos, a ofrecernos la salvación y nos abre el camino a la resurrección. Es un liderazgo que rompe todas las facetas de ser líder. La Palabra de Dios, en boca de Jesús, es novedosa y toca el corazón, provocando un cambio de vida. Y nosotros, tenemos que ser líderes, poniéndonos al servicio de los demás, haciendo lo que nadie quiere, estando con los últimos, con nuestra parte de sufrimiento.

DIA 3º.- LOS PIES DE JESÚS: Los pies, en la tradición de la Biblia, significan ponerse en camino. El primero fue Abraham, sin saber cómo era esa tierra que le prometió el Señor. Ponerse en camino, significa fiarse, andar, buscar. Moisés hizo que un pueblo se pusiera en camino. Porque no se camina solo, se hace en comunidad. Es liberarse. Nos damos cuenta de lo que teníamos, a veces, cuando vamos por un camino que no queremos. Hay que llevar mensajes de buenas noticias, de misericordia y amor. Jesús se puso en camino, y fue ungido por Dios, pero antes estuvo preparándose treinta años. La vocación, es ponerse en camino, cuando hemos descubierto la voluntad de Dios en nuestras vidas. Y el mensaje que hemos de llevar es sencillo: “Cristo nos ama, Dios nos ama y vive en nosotros, nos trae la salvación, la merezcamos o no”. Los pies del cristiano deben ser como los de Jesús, preparándose, para ponernos en camino, con la formación y la oración.

DIA 4º.- EL CORAZÓN DE JESÚS: Identificamos el corazón con el lugar de los sentimientos, pero el corazón, para el pueblo de Israel es el lugar de la conducta. En el corazón, se hallan los afectos que impactan en nuestra vida y la transforman. La afectividad es algo fundamental en el aspecto religioso y los afectos tocan al pensamiento, a la conducta y al ser profundo de la persona. Cristo ¿nos ha afectado hasta lo hondo del corazón, igual que afectó a la Samaritana o a Zaqueo o al ladrón arrepentido, en la cruz, con una sola frase? El corazón tiene que ver con la inteligencia y la sabiduría, conociéndome y conociendo a las personas. El corazón de Cristo es un corazón afectado por cada una de nuestras vidas. ¿Nos afecta lo que pasa a nuestro alrededor? Jesús, mira al centro de la persona, a su corazón. Dejémonos llevar por los afectos y no por los sentimientos. Dejemos que Cristo entre en lo hondo de nuestro corazón. María se dejó afectar y dejó el corazón en manos de su Hijo.

DIA 5º.- JESÚS DE RODILLAS: La salvación se inicia estando de rodillas. Cristo acompaña al que sufre. Arrodillarse, en la Biblia, significa sometimiento y reconocimiento de que hay alguien superior: Dios. Es un sentido de súplica. El leproso se arrodilla. El joven rico, también. Arrodillarse para orar, es respeto y admiración. El Señor nos pide arrodillarnos ante un signo de tal grandeza como la Eucaristía. Jesús del Perdón, está de rodillas y significa hasta donde ha querido llegar: hasta el suelo, por nosotros. Símbolo de derrota humana, el Hijo de Dios se cae. Es tan grande, que puede dejarse caer. Pero se levantó. Estar de rodillas, significa dar sentido al sufrimiento. El Hijo de Dios, decide arrodillarse delante de nosotros porque nos quiere: “Aquí estoy por ti, porque te amo y siempre te voy a amar”. Caemos por nuestro pecado y nuestra enfermedad, acompañados por la misericordia de Dios, que nos ayuda a levantarnos.

DIA 6º.- LA MIRADA DE JESÚS: Nos mira y lo miramos. En la Biblia, (AT) la mirada de Dios al ser humano es con cariño. (Sirácida 17). Dios quiere que reconozcamos lo que ha hecho por nosotros. Cuando lo miramos con fe, ahí está el sentido de nuestras vidas. Dios, tiene predilección por los más humildes, por los que ponen su confianza en Él. Hemos de confiar en Dios. Sobre todo, en la dificultad. La mirada entre Dios y el hombre, se convierte en súplica y oración. Las miradas de Cristo en el NT: A Pedro cuando lo invita a seguirlo: es mirada de misión, de vocación. A Pedro en la casa de Caifás: recuerdo del compromiso contraído que restaura él con las lágrimas. Al joven rico: Mirada de amor, mirada interrogadora que abre el corazón de Jesús a nuestras vidas, para cambiar a mejor. La mirada del cristiano, debe ser hacia la realidad, amando una mirada que cambie el mundo, que lo restaure. Cristo, con su mirada, nos interpela, nos provoca, y nos envía. Es mirada de amor.

DIA 7º.- LA CRUZ DE JESÚS: La cruz, es parte de Cristo. Es el resumen y el culmen de toda la historia de la salvación. Dios, desde el pecado de Adán y Eva, siguió ofreciéndonos su amor, para culminar con la entrega de su propio Hijo, para que muriera por nosotros. La cruz, es lo que Dios está dispuesto a hacer por cada uno de nosotros: perdón de los pecados, salvación y vida eterna. La lógica de Dios es que nos creó por amor y abajándose más, se hizo uno de nosotros. Se abajó más y se hizo el más humilde de nosotros. Se abajó más y nos dio la salvación. Por eso el Papa, se dice que es el siervo de los siervos de Dios, como representante de Cristo en la tierra. La cruz, es sabiduría de la que tenemos que aprender, porque es el remedio para nuestra salvación. Dios, decidió morir Él, para que no muriéramos nosotros. La cruz es el misterio de la derrota. Seguimos a un derrotado, al que abandonaron todos. Jesús, entendió que su misión era morir por nosotros. Como ejemplo de amor y entrega, Cristo, no porta, abraza la Cruz. Es el signo del mayor amor.

DIA 8º.- LA TÚNICA DE JESÚS: Hay otras túnicas en el AT: La túnica de José (envidia) se la quitan sus hermanos y lo despojan de sus privilegios. En los libros del Éxodo y el Levítico se dice cómo tiene que ser la túnica de los sacerdotes, porque Dios la reconoce. Una de las obras de misericordia es vestir al desnudo. En Cristo: La túnica: Al que te quite la capa, no se lo impidas. No llevéis túnica de repuesto. Parábola del Hijo Pródigo: cuando vuelve el hijo, su padre dice: “Traed el mejor vestido”. Los cristianos, estamos revestidos de un amor que nos ha hecho hijos. Gesto de Jesús en la Pasión: En el Pretorio, le quitan la túnica y se la ponen camino del Calvario. Al pie de la cruz, se la quitan y la sortean. Túnica, para el cristiano, es la gracia de Dios: Aunque el pecado nos la quite, el perdón nos la repone.

DIA 9º.- CONCLUSIÓN – CONTEMPLACIÓN – IMAGINACIÓN: Había expectación, porque a nadie se le ocurría de qué iba a hablar el último día y, tras dar las gracias, nos anunció que esa reflexión sería algo distinta y confesó su admiración por los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, proponiéndonos que, en silencio, contempláramos la imagen que él había descrito los ocho días anteriores. Que fijáramos la mirada en Jesús del Perdón, pidiéramos la gracia de la oración y fuéramos mirando sus manos, su cabeza, sus pies, su corazón, sus rodillas, su mirada, su cruz, su túnica: “Mira sus manos. ¿De qué te hablan?”  Mira su cabeza. ¿Ves a Cristo como cabeza, líder, puesto a tus pies, dispuesto a servir?” “Vuelve tus ojos a sus pies, hechos para caminar, para llevar un mensaje nuevo” “Llega a su corazón y reclina tu pecho. “¿Cuáles crees que son sus sentimientos?” “Baja la mirada. Acoge la caída de Jesús. Cristo sufre. Se arrodilla delante de nosotros.” “Mira sus ojos. Cristo te llama a seguirle. Te dice: TE QUIERO. ¿Cómo queremos mirar a nuestro prójimo?”. “Contempla la Cruz elegida por Dios para salvarte. Se abaja para servir sin excusas. Victoria en la derrota.” “Mira la túnica. Eres hijo amado de Dios. Nunca perderás esa dignidad.” “Él siempre va a estar esperando que le reces y le escuches.”

A pesar que nos hemos extendido, quizás más de la cuenta. Esto es solo una muestra de lo que dio de sí el Novenario en honor de Nuestro Padre Jesús del Perdón de este año 2019. Fue una lluvia fina que fue cayendo, noche a noche, minuto a minuto y, que no dejó indiferente a nadie. Dejamos en la web las nueve predicaciones de don José Felipe y, también, las de don Secundino y don Luis, en la misa de hermanos y función solemne, respectivamente del día 14, para todo aquel o aquella que no pudiera asistir o se perdiera alguna y recomendamos volver a escucharlas. Veréis que son muy breves pero que te van llenando de Dios, ese que ha estado presente en estos benditos días que pasaron en un suspiro. Una recomendación: no se pierdan esa oración ferviente de don Secundino en su homilía. Creemos que merece la pena volver sobre ella e intentaremos hacerlo.

Gracias a don José Felipe, al que tenemos la suerte de poder seguir escuchando en Manzanares y, gracias a Ti, Señor Arrodillado, por esa esperanza y misericordia que derramas sobre nosotros cada día y, muy especialmente, en esta decena que dedicamos a honrarte, alabarte, venerarte y darte gracias. Bendito seas. 

DIA 10A – HOMILIA DE DON SECUNDINO – MISA DE HERMANOS

DIA 10ºb – HOMILIA DON LUIS GALLEGO – FUNCION SOLEMNE

Novenario a Nuestro Padre Jesús del Perdón 2018

Predicación: Hno. Luis Valero Hurtado

En 2018, el predicador ha fue don Luis Valero Hurtado, hermano de San Juan de Dios, natural de Villanueva de los Infantes y residente en Antequera, donde desempeña su labor asistencial y pastoral.

El predicador, fue escogiendo pasajes de los evangelios, sobre los que desarrolló cada una de las nueve predicaciones, con una altura teológica y cristológica muy especial, apoyándose, además, en los sermones de Santo Tomás de Villanueva, en el cuarto centenario de su beatificación.

En sus predicaciones, prevaleció un eje central, que es el de la misión a la que somos enviados cada uno de nosotros, que no es otra que la de evangelizar en nuestros ambientes y en las periferias, porque, si el fruto de esas noches, de escucha y aceptación del mensaje, se queda en eso, nos hará un bien particular en función de lo que hayamos sido capaces de asimilar, pero, Jesús del Perdón nos está pidiendo mucho más. Nos pide que pasemos a la acción, muy especialmente a las personas que pertenecemos a hermandades, cofradías, parroquias, movimientos eclesiales, asociaciones, etc.

Vamos a intentar aquí, hacer un breve resumen, que sirva de introducción al escuchante de los audios, que recomendamos sinceramente:

– La primera noche fue para las CATEQUISTAS DE AMBAS PARROQUIAS y el tema escogido fue la IRRUPCIÓN DE DIOS EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD; porque si no lo conocemos, poco podemos amarlo. Necesitamos urgentemente de un encuentro personal con Cristo. Dios no se desentiende de sus criaturas y se acerca al ser humano caído. Por eso nació de una forma y en un lugar extraños, en un establo y colocado en un pesebre. Pero, el recién nacido, tiene por padre a Dios y es el Salvador. María, es la primera en conocer el cumplimiento divino. Una vez nacido, es anunciado a los hombres. Pobreza y sublimidad unidos. El Señor se vale de la debilidad, para vencer el pecado. Aquellos ángeles siguen cantando la Navidad. Veinte siglos después, para nosotros, sigue encarnándose en la pequeñez de nuestras vidas. No pidamos más signos. Abramos nuestro corazón.

– La segunda noche fue para la agrupación local de la ADORACIÓN NOCTURNA, otro testimonio muy especial e íntimo de unas personas comprometidas y, el tema, JESÚS ACOGIDO POR LOS HOMBRES; el nacimiento del Señor desconcertaba. La iniciativa fue suya, quiso venir a nuestro encuentro y el hombre tiene sed de Dios, de algo más. Dios ha hablado de muchas maneras. Nos ha dado a su hijo Jesucristo, la Palabra definitiva, el Verbo Encarnado. El poder y la misericordia, se encuentran. Santo Tomás de Villanueva, escribió: “Recibió el pueblo un saquito de misericordia que se derramó por todo el mundo”. Nace de una virgen, en un establo, es la realidad del cielo y de lo divino, pero es envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Jesús viene a saciar la sed de Dios que todos tenemos, la necesidad que puso en camino a los Magos y, con ellos, a los hombres y mujeres de todos los tiempos, porque el hombre está creado para conocer a Dios. Tenemos necesidad de encontrarlo. También en la vida de fe, que ha de madurar, crecer, trabajarla desde la celebración de los sacramentos y la lectura de la Palabra. Dios sigue llamándonos. Pongámonos en camino. La luz de su estrella es la única que lleva al hombre a la verdad. Cuánto trabajo nos cuesta postrarnos ante el Señor. Estamos llamados, como los Magos, a recorrer otros caminos en la vida, aunque los vaivenes del pecado nos distraigan a veces. Hemos de cuidar el encuentro, con una vida de oración, gozos, trabajos y sufrimientos. Ofrezcamos todo lo que somos.

La tercera noche fue para CARITAS INTERPARROQUIAL y, el tema fue la VIDA PUBLICA DE JESÚS. Dios se reveló en su Hijo Jesucristo y los hombres, tenemos la posibilidad de vivir la salvación. Sus palabras y sus obras son parte, signos elocuentes de ese Reino de Dios que ya vive entre nosotros. Jesús es el evangelio, la Palabra de Dios que llega a los mansos de corazón que están en manos de Dios. La pequeñez y la humildad tienen un camino expedito hacia Dios. La evangelización tenemos que hacerla fuera, porque todos los hombres tienen derecho a ser iluminados. Una misma Iglesia que tiene como fin llevar la luz de la salvación, proponiendo caminos de esperanza. Hay que hablar de la fe en todos los ambientes, porque nadie que conoce a Dios se olvida de los demás. Todos los evangelios, dejan abierto el mandato del Señor de que somos enviados a predicar, a evangelizar hasta los confines. Somos enviados a comunicar que la Cruz de Cristo sigue siendo signo de salvación.

–  La cuarta noche, fue para los y las componentes de la PASTORAL DE LA SALUD, un paréntesis en el recorrido cristológico en el que entró, de lleno, el sentido mariano o mariológico, con el tema de la festividad del día, LA PRESENCIA DE LA VIRGEN MARÍA EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN; por la presencia de la Virgen tanto en la vida pública, como en la privada de Jesús hasta el momento de su muerte, tenemos motivos para gloriarnos en ella, porque, en cierto modo, fuimos ocasión de tal elevación. Si no hubiera sido por la enfermedad de nuestro pecado, no hubiera bajado del cielo el gran médico, lo que ocasionó a la Virgen ser madre de Dios. María, está ligada a nosotros, porque todo sucedió por nuestro demérito. Al mirarla, su elevación nos recuerda nuestra miseria y nuestra necesidad de redención. En la Virgen, se une lo humano y lo divino. Criatura excelsa y especial de la Humanidad en la que se produce el encuentro entre Dios y los hombres. María, es el testimonio de que la humanidad necesita y quiere colaborar con Dios. María, es el gran misterio de Dios que se nos descubre. Madre de Dios, Inmaculada, exenta de cualquier mancha, de cualquier sombra de imperfección. Expresión perfecta y exacta de lo que Dios quiere con los hombres. Por María, estamos llamados a volver a Dios, a ser glorificados en Él y la primera redimida es la Santísima Virgen, modelo y testimonio de lo que la Humanidad entera puede vivir y gozar, para que esa Creación que gime y espera la plena manifestación de Dios, vislumbre, aquí y ahora, hacia dónde caminamos y veamos que, más allá de los muros, hay posibilidad de vida y plenitud. Desde Cristo y en la Virgen María encontramos posibilidades para la esperanza, porque vivir sin ella debe ser terrible.

– El domingo y quinta noche, fue para la ASOCIACIÓN DE VECINOS DEL BARRIO DE SAN BLAS y, el tema, CRISTO ENTRA GLORIOSO EN JERUSALEN; en aquel Domingo de Ramos entra glorioso un Rey humilde, montado en un pollino. Alfombraron su camino con sus mantos, ramas, etc. Porque, los evangelios son los acontecimientos de nuestra salvación en Jerusalén y un prólogo, con todo lo que acontece en su vida pública. Jesús sube a Jerusalén, donde todo profeta ha de manifestarse en el templo; ahí ha de resonar con fuerza y la esperanza mesiánica ha de cumplirse. Seguro que sus seguidores desertarán después, pero es necesario subir a Jerusalén, para dar la vida voluntariamente. Y resultó que, a nadie, nunca, se le hizo tal recibimiento. Los cantos y las alabanzas, como en la noche de Belén, anuncian la presencia del Señor. Antes, Jesús, había llorado contemplándola y anunció su desaparición. Lloró por los que no acogían su venida o no descubrían su presencia en medio de ellos. Jesús, hoy, sigue subiendo a Jerusalén a través del desierto de nuestro mundo y está a nuestro lado en el camino de la vida, sobre todo en el del dolor, la enfermedad o la soledad. Abrámosle de par en par nuestro corazón.

– La sexta noche fue para LOS JOVENES, y el tema elegido LA INSTITUCION DE LA EUCARISTÍA. “Era la última comida con sus discípulos en este mundo e instituyó la Eucaristía y el sacerdocio, mostrándoles la realización de los misterios de nuestra redención. Esto, quedó fuertemente impreso en aquella comunidad cristiana que comenzó a celebrar el día del Señor en sus casas. Llega el momento de la entrega. La muerte está prevista y asumida por Jesús. Son pocos los que se quedan con Él. Los que lo habían aclamado, ya no están. Quedan los que van a ser sus testigos en el mundo entero, los que fundarán la Iglesia. Eucaristía es sacrificio, incruento, que sigue ofreciéndose a Dios, que une el cielo y la tierra; se ve la venida salvífica del Hijo de Dios. La fe, suple lo que falta a nuestro entendimiento. Es la Cena que mostraba cómo acoge Dios a todos, porque la vida de Cristo fue una entrega incondicionada. Cristo se abaja, se arrodilla, como Jesús del Perdón, y asume el sacrificio supremo por nuestra salvación. Todo ello esta simbolizado en cada uno de los millones de eucaristías que la Iglesia continúa celebrando para hablarnos del amor de Dios. Cristo, se da a sí mismo, por nosotros, pobres y pecadores. Se preocupa de darnos este alimento de salvación. No busquemos razonamientos porque es una adhesión de fe. En la Eucaristía, encontramos el alimento que satisface nuestra vida. Reparamos nuestras debilitadas fuerzas para ponernos en camino. Nos llevamos la experiencia del amor misericordioso de Dios. Sin el domingo, sin la Eucaristía, no podemos vivir. Sin la Eucaristía, no puede haber Iglesia. Somos comunidad y hemos de reunirnos en torno a Cristo.” Preciosa esta predicación. Es muy conveniente volver a escucharla.

– La séptima noche fue la dedicada a la VIDA CONSAGRADA, con todo lo que representa ver juntas a un grupo de mujeres que han dado sus vidas a los demás siguiendo la llamada del Señor y el tema, mirando la imagen de N.P. Jesús del Perdón, LA PASION Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. – Cargado con su cruz, camina hacia adelante, para cumplir, hasta el final, el cometido que su Padre le tiene asignado, porque “es conveniente que uno muera y no perezca la nación entera”. El Reino de Dios está presente en medio de su pueblo y Jesucristo pone a Caifás en una gran duda. Porque, si es verdad que ha llegado el Reino de los Cielos y Jesús es el Mesías y hay que caminar hacia la conversión que Él predica… O, si Jesús fuera un farsante… Cómo va a querer Dios igual a los paganos que a los judíos, cómo va a querer igual a los santos que a los pecadores. Había que cambiar muchas cosas, era muy incómodo todo lo que ese Hombre proponía y se inclina por lo segundo, decide que todo en Jesús es falso. La entrega del Señor se realiza por su pasión y muerte, por medio de su sacrificio nos va a redimir, para que pasáramos por su gracia, de siervos del pecado a hijos de Dios, herederos de la vida eterna, haciéndonos semejantes a Él por su gracia. El sacrificio de Jesús fue hecho de una vez para siempre, de tal manera que fueron abolidos y superados los sacrificios de la antigua alianza, dejando de tener sentido, porque Cristo se ha convertido en víctima y sacerdote que realiza el sacrificio de la nueva alianza, como mediador entre Dios y los hombres y satisfizo de una sola vez la salvación que el hombre necesitaba. La Cruz, para el cristiano, es la fuente de la vida. Para vivir, al modo de los sarmientos, hay que estar unidos a la Cruz, a la Pasión del Señor que es luz y camino para la vida del cristiano. Somos canales, por los cuales puede llegar la salvación de Dios a la humanidad. El alma, sedienta, encuentra el amor, contemplando la Cruz de Cristo.

– La octava noche siguió siendo igual de intensa que las anteriores. Recibíamos a los representantes de todo un legado impresionante que tiene medio siglo de entrega y trabajo, bajo el paraguas de la Iglesia local, nuestra querida y nunca suficientemente ponderada REVISTA SIEMBRA y el tema, LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR; es el signo definitivo de nuestra salvación, que no se acaba en la Cruz, en el Gólgota, en el silencio del sepulcro. Todo aquello fue necesario, pero el culmen de esta historia de amor está referido siempre al hecho de la resurrección de Jesús. Es la afirmación de nuestra fe y delimita al que es cristiano del que no lo es. Dios, es fiel con el ser humano y le ha prometido la salvación desde el comienzo de los tiempos. Después de formarlo del barro, el mismo Dios le infundió un soplo de vida y hacía falta que renaciera, que fuera re-creado. La fidelidad de Dios, quedó patente en su Hijo, el hombre Jesucristo, que se hizo obediente hasta la muerte, pero que no conoció la descomposición en el sepulcro. Jesús, está vivo, para nunca más morir y, nuestra fe, nos dice que nosotros mismos estaremos vivos con Él. La tumba quedó vacía. Todo nuestro ser, alma y cuerpo, conocerán la vida en plenitud. Cristo, nos dijo que Dios es amor y, quien vive en el Amor, vive en Él. Hemos de relacionarnos con Él como Padre y Madre, no como un tirano o un Dios inmisericorde. Dios nos ha amado primero. Va delante de nosotros. Al decir que Jesús ha resucitado, afirmamos que nuestra vida tiene sentido, que sabemos bien de dónde venimos y adónde vamos. Necesitamos valores fundamentales en los que afianzar nuestra existencia dentro del gran proyecto salvífico de Dios, porque solamente en Dios, el hombre encuentra su madurez y su plenitud.

– Y la novena noche, llegó al novenario la rejuvenecida JUNTA DE COFRADÍAS DE MANZANARES. El tema, que tenía mucho que ver, era LA IGLESIA, dedicándoles el predicador a las hermandades y cofradías unos minutos para recordarles la importancia de su labor en la evangelización y acercamiento a la Iglesia actual, sobre todo de los jóvenes.

Con la resurrección, acabó el tiempo de Jesucristo y comenzó el de la Iglesia a la que envió su Espíritu para fortalecerla y que se ponga en camino y esté en la calle evangelizando, con la fe que hemos recibido desde el conocimiento y amor de Cristo. La misión empezó a desarrollarse en Pentecostés. Después se repartieron hasta los confines del mundo para llevar el Evangelio de Cristo, la buena noticia de nuestra salvación y toda la Iglesia es enviada con la fuerza del Espíritu Santo. La novedad de la salvación no se puede silenciar, el don hay que hacerlo fructificar. Somos la Iglesia evangelizadora, en camino. Hemos de ser profetas y evangelizadores en nuestro tiempo. Somos el germen que tiene su base en el conocimiento profundo, del que son patrimonio y reflejo dinámico los santos y somos nuevamente enviados a revitalizar esa fe adormecida, esa Iglesia, a veces temerosa, que tiene que estar en la calle, con los suyos. El Concilio Vaticano II ha dicho que es el momento de los laicos en la Iglesia, anunciando a Cristo, que sigue pasando.

– La cosa siguió con la misma altura el décimo día, el de la Exaltación de la Santa Cruz, con una primera homilía muy de guardar, por parte de don Oscar Olivares, en la misa de hermanos, concelebrada junto a don Alfredo Manjavacas.

Para culminar con la función solemne, concelebrada por don Luis Valero, don Luis Gallego, don Secundino Martínez, don Pedro López de la Manzanara y don Miguel Francisco Moraleda Jiménez, en la que tuvo lugar la última predicación del primero, en la que habló sobre la Celebración del Misterio de nuestra salvación, y la Exaltación de la Santa Cruz y aprovechó para agradecer la masiva asistencia y la buena organización del novenario.

“Cristo es el perdón y el amor de Dios sobre el ser humano. Con su muerte, venció el poder del pecado. En Cristo, la Creación ha correspondido a Dios con el amor al Padre y su abajamiento a la voluntad del amor de Dios manifestado. Su muerte, ha mostrado en toda su grandeza al Dios de la Misericordia, que por amor está atento a las necesidades y sufrimientos de los hombres, renovando el amor de la Creación a su Creador y de Éste a sus criaturas. El perdón de Dios está siempre ofrecido, porque su amor es incondicional. Aunque salvados, hemos de seguir considerándonos limitados y necesitados de salvación, porque es vital conocer que el pecado existe; si no, estamos quitando fuerza al propio perdón”

Nos ha acompañado la teología y cristología de Santo Tomás de Villanueva en el IV Centenario de su beatificación, del que trajo multitud de fragmentos de sus sermones, mostrándonos “ese Dios que acompaña el dolor de sus hijos y sufre junto al sufriente; que no es ajeno a los dolores y sufrimientos de la Humanidad; aunque a veces parezca que se ha alejado y permanece en silencio, sigue derramando lágrimas que nos indican que está cerca de nosotros.” “Perdonar, es una medicina muy sana. Necesitamos perdonar. Por eso Cristo pide perdón a su Padre por nosotros y ante sus ojos desfilan todos los pecados de los hombres. Cristo, está perdonando cuando le clavan al madero. ¿Podemos pedirle más? En el momento mismo de subir a la Cruz, está derramando su amor. Pero, claro, es necesario que el ser humano se ponga en camino, pida perdón, reconozca su iniquidad, necesite todavía de la redención. La misericordia, ha de ser el camino de cada día. Reconocer nuestro pecado, nuestras limitaciones, confesarnos pecadores, que no es ningún deshonor y descubrir que seguimos necesitando el amor de Dios. Necesitamos el perdón de Dios, aferrarnos a Él, pedir perdón, confesar los pecados, porque, al que niega su falta ¿quién lo podrá perdonar? Si no hay arrepentimiento no hay posibilidad para el perdón.”

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