Sotomayor
Drama en tres actos de Antonio Iniesta Giménez, pintor y poeta (1913-1999)
Cabría decir de este manzanareño ilustre que fue un artista que, sin hacer demasiado ruido, pasó por el mundo dejando huella. Tanto que, en la portada de la revista Siembra núm. 234 de marzo de 1999, como epitafio o panegírico, se decía, con total acierto, “HA MUERTO EL PAISAJE”.
Pero, además de los miles de cuadros que pintó, casi siempre representando los paisajes de su tierra, de nuestra tierra, con mucha preferencia por Ruidera, todos los cuales, como él decía, vendió y se encuentran engrosando multitud de colecciones particulares, Iniesta, el pintor, el hombre religioso, gustaba de escribir y de hecho escribió varios libros, dos de ellos de poesía: “La rama de olivo” y “Algo más que una lágrima”, y varias obras de teatro, entre ellas, “Hace frío en la calle” y, “Sotomayor”, la obra a la que nos referiremos, de la que hemos podido rescatar la adaptación de Juan-Antonio López Manzanares Mascuñana y les dejamos en la web para que la consulten, la descarguen o la disfruten, porque no hemos encontrado ningún original del libreto que escribió Antonio Iniesta, ni siquiera en la Biblioteca Municipal.
Para narrar su estreno en el Gran Teatro, nos apropiamos de un texto de Francisco Calero Recuero:
“Corría el año 1957 cuando, Antonio Iniesta, siguiendo el consejo de su buen amigo Pepe Díaz, se puso a escribir, en sus descansos de pintura, una obra de teatro que tituló “Sotomayor”. Un drama en tres actos que se desarrolla en Manzanares, durante la Invasión Francesa de 1809. Fue estrenada en el viejo Gran Teatro el 14 de septiembre de 1958, fiesta de Nuestro Padre Jesús del Perdón, alcanzando un éxito sin precedentes. Cinco días seguidos se colocó el cartel de no hay entradas y el público se llevaba las sillas de su casa, ocupando hasta los pasillos.
Para los que tuvieron la suerte de trabajar en la obra, fue un recuerdo inolvidable, no solo por las representaciones sino también por los ensayos. Fueron muchas horas de agradable convivencia con Antonio Iniesta, Pepe Díaz, Luisillo, Pepe Enrique, Manuel Piña, Dionisio Casado o José Fernández-Pacheco, que ya marcharon de este gran teatro del mundo.
La escena cumbre de la obra, donde Iniesta compone la escena con el cura párroco Frey D. Pedro Álvarez de Sotomayor (Pepe Enrique), implorando de rodillas el perdón para un condenado a muerte, (Luis Zárate) junto a los habitantes del pueblo, en nombre de Nuestro Padre Jesús del Perdón, al general francés Sebastiani (Ángel Casado); el diálogo se desarrolla dentro de una tienda de campaña con el capitán (A.G. Sacristán) como testigo y una pareja de apenados viejos (Merce Díaz y Francisco Calero), padres del condenado. El general, católico, perdona al reo y al pueblo de Manzanares y entrega su fajín a Sotomayor para que se lo imponga a la Imagen de Jesús. La trama de la obra fue resuelta así por el autor.
El general Sebastiani, que venía al frente de sus tropas, procedente de Santa Cruz de Mudela, dispuesto a pasar por las armas al pueblo de Manzanares, en represalia por los acontecimientos del 6 de junio de 1808, en el Hospital de Sangre, se encuentra en el paraje del cerro de San Cristóbal, con un grupo de gente, alrededor de una imagen de Cristo con la Cruz a cuestas. Sotomayor, tuvo la feliz idea, aquel 31 de marzo de 1809, Viernes Santo, aprovechando que las imágenes estaban en la Parroquia para las procesiones, de salir al encuentro de las tropas francesas con el Cristo Arrodillado, al que tenía gran devoción por recordarle al Jesús Nazareno de su pueblo, Lucena (Córdoba). Al pueblo, ofreciendo heroica resistencia largo tiempo a la invasión de los franceses y con el consiguiente sufrimiento, se le avecinaba la llegada de esas tropas sedientas de venganza.
Difícil le sería a Sotomayor encontrar voluntarios que cargasen con la imagen de Jesús, pero el caso es que allí estaban, con mucha fe, y probablemente con más miedo que arrepentimiento. El general francés escucha a Sotomayor y al ver la mirada de Jesús, aquella cara impresionante de aquel Cristo, perdona al pueblo, baja de su caballo, se quita el fajín y se lo pone a la Imagen. Al mirar a Jesús toda esa sed de venganza se vino abajo. Jesús obró el milagro. Desde entonces, una reproducción de ese fajín la ciñe la Imagen cada 14 de septiembre, guardándose el original en la Ermita de la Vera Cruz.
Como Apoteosis final de la obra de teatro de Iniesta, aparece en el escenario la Imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón (A.G. Sacristán). Sotomayor, en presencia del general y gente del pueblo, se acerca a la Imagen y le pone el fajín. A continuación, recita los versos premiados, que Antonio Iniesta compuso el 29 de agosto de 1942, cuando llegó la nueva Imagen a Manzanares:
Señor:
Traigo los ojos llenos de luz de amaneceres,
Te he visto y te he llamado;
Has vuelto tranquilo la cabeza
Y me has dado tu mano y te he seguido
Cuando he querido hablarte habías huido
Y postrado de hinojos he llorado
Señor:
Traigo los ojos repletos de esperanzas y de amores
– el telón va cayendo lentamente –
En enero de 1991, con motivo del tercer centenario de la fundación de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Esperanza, se concedió a la hermandad el galardón de Sembrador 1990 y, en el acto de entrega, por parte de actores de Lazarillo, se representó abreviada esta obra, con una entrega simbólica y muy especial de la cerámica que hoy se conserva en las vitrinas de la sacristía de la ermita de la calle Ancha.
En el año 1990 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón encargó a Antonio Iniesta un óleo que reflejara la petición y el perdón concedido por el general Sebastiani a Manzanares. Iniesta, como decimos, era gran pintor de paisajes, y la figura no era su fuerte, pero era, sobre todo, gran devoto de Nuestro Padre Jesús del Perdón y llevaba siempre a Manzanares en el corazón. La idea le ilusionaba y aceptó el encargo. Él había estudiado y trabajado sobre aquella gesta, su obra de teatro “Sotomayor” la tenía en su mente. En su estudio de la calle de la Cárcel, se puso manos a la obra y con el mayor empeño imaginó la escena y volvió a ver a Sotomayor, de rodillas, recibiendo el fajín del general.
Centró esas dos figuras en el lienzo, en primer plano y fueron las primeras que pintó; fueron sus protagonistas. Después, alejada, a la derecha, en un segundo plano, la imagen de Jesús difuminada con un grupo de gente y, a la izquierda, el ejército francés y, en la lejanía, la torre de la Iglesia parroquial. Este es el cuadro y esta es la escena. El encargo está cumplido, interpretado así por el pintor, y el óleo, en 1991, se colocó en la pared izquierda de la nave central de la ermita.
Iniesta estaba orgulloso de su cuadro y lo podía ver todos los días en sus visitas a la ermita de Jesús, hasta que el 26 de enero de 1999, murió el pintor del paisaje, el poeta, el hombre religioso que amó sobre todas las cosas a Manzanares y a Nuestro Padre Jesús del Perdón. El gran pintor manzanareño dejó su testimonio. Hoy Sotomayor e Iniesta tienen su calle en Manzanares, formando ya parte de su historia.
Cada año llegará el día de la gran fiesta de Nuestro Padre Jesús del Perdón, se le ceñirá a la Imagen el fajín del general francés Sebastiani y, Nuestro Padre Jesús del Perdón, saldrá a la calle arropado por el fervor popular. No dejará su mirada de fundirse con la nuestra, calando en nuestros más íntimos sentimientos, dejándonos un remanso de paz interior. Al mirar a Jesús comprenderemos la reacción de aquel general francés ante aquella Imagen, entenderemos que es muy difícil resistirse a perdonar, cuando Jesús tuvo que perdonar tanto, a pesar de estar muriendo en la Cruz. Jesús pasará de nuevo por las calles de Manzanares acompañado por su Hermandad y por la gran multitud de gente agradecida por sus favores. En la fila faltará, entre otros, un asiduo acompañante, Antonio Iniesta, aunque quizás esté más cerca de Él que nosotros.”
Hemos intentado, sin éxito, conseguir una copia del manuscrito que escribiera Antonio Iniesta, en nuestro deseo de que el tiempo y el olvido no nos oculten tanta historia. Hemos consultado, contando con la colaboración del que fuera miembro de la Junta de Gobierno, Antonio Bellón Arias y de Juan-Antonio López Manzanares Mascuñana quien, primero nos facilitó, la copia de su adaptación de la obra de Antonio Iniesta, para la representación que se pretendía llevar al teatro en 2009, con motivo del bicentenario de los hechos acaecidos aquel Viernes Santo de 1809 en lo que entonces era el paraje de San Cristóbal y hoy es el oratorio del Cristo de las Agonías y el lugar donde se instaló la escultura de Juan Sánchez, “La mano tendida”, que ya es un símbolo, en cuanto a lugar de referencia del discurrir manzanareño.
Después, el Sr. López Manzanares, nos facilitó la obra anónima “Sotomayor y los franceses”, que igualmente adjuntamos a estas letras, donde podrán comprobar que no se cita para nada a Jesús del Perdón, por lo que ponemos en duda que la obra de Iniesta se basará para nada en esta otra.
Igualmente, acompañamos a todo esto un buen número de imágenes de la representación de 1958, que nos ha facilitado una de las personas con un fondo documental extenso sobre la historia de Manzanares del último siglo, tanto gráfica como documental, Manuel Rodríguez Mazarro. Un fondo que debería catalogarse y guardarse, porque a él venimos recurriendo, obteniendo siempre algo que mostrar, cuando de nuestra historia local hablamos.
Gracias a todos ellos y aquí queda esta documentación, por si alguien, algún día, quiere seguir profundizando en la historia de esta Hermandad, que, sin duda, es historia viva y verdadera de nuestro querido Manzanares, que tiene por Patrono a Nuestro Padre Jesús del Perdón. Bendito sea.
