¿Siempre igual?
A modo de pequeña crónica de unos días únicos.
Alguien, al comienzo de los actos religiosos y cofrades de nuestra Hermandad de este año 2026, con motivo de la festividad de Nuestro Padre Jesús del Perdón & Exaltación de la Santa Cruz, decía que “después de todo, cada año es igual. Se repiten los actos”.
Nada más lejos de la realidad, porque, cada año, desde que dan comienzo los actos, el último viernes de agosto, con la misa en la Ermita, de imposición de medallas a los hermanos con 50 y 75 años de antigüedad, comienza a fraguarse, cada día, esa ilusión que ellos transmiten, después de tantos años de participar, de una u otra forma en la devoción a un Cristo Arrodillado en su segunda caída, camino del Calvario.
Este año eran diez los homenajeados y seis los que acudieron y, como podréis observar, sus caras denotan una mezcla de satisfacción-ilusión, tras cubrir una de las más hermosas etapas de la vida.
La celebración, siguió adquiriendo color y calor, en la tarde-noche del 30 de agosto, con el pregón de las Fiestas Patronales, en ese marco incomparable del Gran Teatro, con asistencia, junto a las autoridades civiles y religiosas y la Junta de Gobierno de la Hermandad, del todo Manzanares cofrade, así como un sinfín de devotos de nuestro Patrono, que este año tuvieron la ocasión de volver a escuchar a Vicente Jiménez San José, un pregonero por antonomasia, que confesó sus deseos de siempre por pregonar a Nuestro Padre Jesús del Perdón y, con esa llaneza, propia de un hombre sencillo, fue desgranando vivencias y compartiendo motivos para una fe, sin fisuras, a nuestro Padre y Amigo, al dueño de su corazón y el nuestro, al confidente de casi todos los sábados, al confesor silencioso, que habla por los codos con la mirada.
Puso el broche final, el DUO CANTÁBILE que, además de un inmejorable programa de siete piezas, Adrián Fernández Arcediano, a la guitarra, y Ana Gómez Peinado, al violonchelo, nos regalaron un emocionante bis, con un himno a Nuestro Padre Jesús del Perdón que, despertaba profundas emociones en la concurrencia. Fueron largamente aplaudidos.
Y cuando abrió la Ermita, en la mañana del lunes 31 de agosto, ya estaba Jesús del Perdón en su trono, para ser contemplado más de cerca y poder escuchar nuestras súplicas y agradecimientos que, muchos pronunciábamos entre dientes, preparado para su traslado a la Parroquia de la Asunción, en el anochecer del 4 de septiembre, donde, como un río que se desborda de cariño, las aceras de la calle Ancha y el recorrido por la Plaza Mayor, estaban plenos de fieles, que prorrumpieron en un cerrado y prolongado aplauso, cuando apareció por la portada de la Ermita y se deshicieron las manos de tanto aplaudir, cuando Cristo Arrodillado, entró en el templo parroquial, que estaba, igualmente, a rebosar de manzanareños y manzanareñas, ávidos de verlo llegar y de observar su colocación a la izquierda del presbiterio, listo para el novenario que se iniciaba al día siguiente. Allí mismo, empezaron las oraciones y el canto del himno, que ya no se apagarían en esos diez días de permanencia de su Bendita Imagen en la Parroquia.
El sábado 5 de septiembre, dio comienzo el novenario, predicado, este año, por don Pablo Martín del Burgo Cabañero, párroco de Membrilla y capellán de la Prisión de Herrera de la Mancha, que fue dedicando su prédica, cada noche, bajo el título “DEL PERDÓN A LA MISIÓN” a las miradas del Señor, a cada uno de los ministerios y agrupaciones, que, invitados a participar en las eucaristías, cada noche, aportaban sus moniciones, peticiones y ofrendas al Señor de Manzanares, con la impagable colaboración de los cantos de los coros de ambas Parroquias y la Coral Polifónica Mater Assumpta.
El templo estuvo abarrotado todas las noches, a pesar de que ahí fuera había acontecimientos para dar y tomar, mientras tenía lugar la Santa Misa. Hay quien dice que el notable incremento de fieles, pudiera obedecer a la cercanía de Membrilla, pero también influyeron los dos fines de semana que abarcó este año la novena.
Y, por supuesto, la asistencia se desbordó el lunes final, día de la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz, con una Parroquia de la Asunción, llena hasta rebosar, para honrar y festejar a Jesús del Perdón.
La misa de hermanos de las 8:30 de la mañana, oficiada por don Benito Huertas con los cantos del coro de la Unidad de Acción Pastoral de Manzanares, y la función solemne de las 11:00 horas, concelebrada por don Pablo, don Benito, don José Felipe, don Luis y don Pedro, auxiliados por nuestros dos seminaristas más jóvenes, Juan Jesús y Christian, porque José-Ángel, que sí estuvo por la tarde en la procesión, se encuentra en sus últimos tiempos de seminarista y en labores pastorales por otras parroquias de la Diócesis y era lunes laborable en el resto de pueblos. Los cantos los puso el Coro Mansil Nahar.
El día 10, como ya viene siendo tradición en los últimos años, invitados por la dirección de la Residencia de Ancianos Los Jardines, una representación de la Junta de Gobierno, se desplazó hasta aquella casa en la que se cuida y protege las vidas y la salud de un buen número de mayores, que precisan de los servicios del personal que allí los sirve, día y noche.
En el patio de la Residencia, se instaló un pequeño altar con la imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón, que la hermandad donó hace años a la Residencia y tuvieron lugar unos momentos de oración y reflexión, siempre con la Palabra de Dios como protagonista, preferentemente en los que a la ancianidad y la enfermedad se refieren.
Al final, todos juntos, entonamos las estrofas primeras del himno a Nuestro Padre Jesús del Perdón, y se regaló una estampa con la imagen de nuestro Patrono a cada uno, tras lo cual y dando gracias a Dios y a ellos, por la oportunidad de compartir unos momentos de sus vidas, emprendimos el camino de regreso a la Ermita.
Y, tras un día “completico”, lleno de encuentros, comidas, y un largo etcétera, a las 20:30 horas, apareció por la portada sur de la Asunción, majestuoso como siempre en su trono, Nuestro Padre Jesús del Perdón quien, tras el himno correspondiente, nos siguió mirando, hasta más de las nueve de la noche, esperando para poder incorporarse a su procesión, una vez que se completaron las filas, kilométricas, de tantos fieles, que pugnan por no ir a la izquierda, por aquello de la mirada de Jesús, pero cuyas filas hay que igualar en una ardua tarea de los hermanos y hermanas de la Junta de Gobierno, entre los cuales desfilaba un importante número de mujeres, ataviadas con sus mantillas, y autoridades y representantes de cofradías y hermandades. Las bandas de la Santa Verónica, de Membrilla, y la AMC Julián Sánchez Maroto de Manzanares.
Tras la carroza, los sacerdotes y todos nuestros seminaristas, con la agradable noticia de la presencia, suponemos que por primera vez en una procesión manzanareña, de don Ángel Maroto Fernández, nuevo sacerdote destinado por el Obispo a nuestra Unidad de Acción Pastoral, que tomó posesión el 18 de septiembre.
Dos hermosas e importantes novedades en la procesión de este año:
1 – PETALADA: Los y las jóvenes del Grupo Joven de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Esperanza, estuvieron preparando, durante todo el día, pidiendo y adquiriendo una importante cantidad de pétalos de rosas que, desde sendos balcones de la calle Monjas, arrojaron a la imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón, a su paso por la citada calle, a la altura de los números 9 y 10.
Es impresionante contemplar las imágenes de esos momentos, que no se han dado hasta ahora en Manzanares, salvo un tímido ensayo en la calle Empedrada, con la misma imagen, en el año 2017 al paso de la misma, procedente de su periplo desde la Estación del ferrocarril, Plaza del Gran Teatro, calle Toledo, camino de la Parroquia de la Asunción, cuando tuvo lugar la conmemoración del 75 aniversario de la llegada de la imagen a Manzanares. Sería deseable que detalles y sorpresas como esa para con el Señor, se repitieran en el futuro. Que Dios los bendiga y quiera que se perpetúen, como agrupación que crezca año tras año, ahora que se comenta que los jóvenes están volviendo su mirada a las cosas de Dios y su Iglesia, el único que no defrauda.
2 – PASABA POR AQUÍ TODOS LOS AÑOS, PERO ÉSTE, MADRE, QUIERO VISITARTE Y MOSTRARTE MI CARIÑO Y EL DE TODOS TUS HIJOS DE MANZANARES: Y es que, algo está pasando, que esperamos que se repita e incremente, pero, al llegar la procesión al templo parroquial de Nuestra Señora de Altagracia, las puertas estaban de par en par, las luces encendidas, la Virgen iluminada y, en los monitores gigantes, el rostro de Jesús del Perdón.
Allí se paró la carroza con el Señor durante unos momentos y tras un silencio que se podía cortar, en los que Jesús miraba a su madre “intensamente”, la procesión siguió su camino, pero en las gargantas de los presentes, se hacía presente el nudo de emoción que envolvió ese instante que nunca olvidarán los que lo vivieron.
Muchas gracias a los promotores y que esta sea la levadura de lo que haya de acontecer en el futuro. Gracias de nuevo Señor. Gracias Madre Nuestra.



















































































































